Llegué a Buenos Aires a los 19 años en mi primer viaje netamente turístico fuera del país y del brazo de la que me llevó en el vientre y es mi mejor compañera.
Decididas a hacer turismo sin olvidarnos que somos mujeres políticas y poéticas, habíamos cuadrado el viaje de modo tal que coincidiera con una fecha crucial: el concierto de retorno a Argentina de Mercedes Sosa.
Al rosedal de Palermo llegamos esa noche, seguras de que con una hora de adelanto era suficiente para conseguir sitio, a pesar de que fuera un concierto gratuito. Error. El rosedal estaba lleno de cabo a rabo (supe luego que habian asistido unas 75mil personas) y cuando logramos ubicarnos lo mas cerca posible estabamos aún a unos 150 metros del escenario... Pero "la negra" apareció con su inmensa presencia y todo un mar de argentinos se volcó a la felicidad del reencuentro, cual si vieran regresar a una madre o una hermana. Había familias enteras, niños en los hombros de sus padres, abuelos bailando zambas entre la gente, chicos de mi edad gritando felices... entonces descubrimos que el amor por esa mujer era tan grande como esa mujer... y fuimos felices también, contagiadas de ese espiritu inmenso... Ese día además llegaron a cantar con ella Diego Torres y Charly García... q gran noche...
Recuerdo con demasiado cariño aquel día, quizás xq siempre quise ver a Mercedes... era febrero del 2006 y la negra volvía de un tratamiento en Europa para curar ese mal que hoy la tiene
otra vez al borde de la muerte... pero hay mujeres que nunca mueren... Esa noche cantó la q entre sus canciones es mi favorita... y hoy parece tan exacta... no te mueras, negra... Como la cigarraTantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
solo y llorando.
Hice un nudo del pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.
Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando.
Cantando al sol, como la cigarra, después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.